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En muchas ocasiones había comentado que lo que hacemos en los seminarios de Iori se basan en las experiencias y no  en la teoría.

A mí, hace casi un año, empezó a aparecer síntomas de alergias. Al principio de gato, después empecé a tener alergias en casas antiguas o casas con mucho polvo. La alergia iba cada vez peor. Hasta que empecé a tener síntomas como asma, de no poder respirar apenas y pasármelo muy mal. Al principio fue pocas veces, al final empecé a tenerlo cada día si estaba en la casa de Francia que era una casa vieja. Me despertaba por las noches por no poder respirar, leer los libros en la cama con mis niños acababa siendo un trabajo casi imposible de llevar a cabo…

Cuando uno sigue con la teoría, puede estar contando a otras personas afirmándose cómo se puede curar esto o aquello con esto u otro o así o asa… Pero cuando esas personas enfrenta con su enfermedad, muchos no saben cómo curarlo… De hecho conozco muchas terapeutas que no saben curar su propia enfermedad.

Con esta alergia, al principio a mí me pasaba lo mismo. Conozco bastantes maneras o técnicas de curación y se lo cuento a la gente. Hacía alguna cosa u otra de esas cosas que conocía, pero no se me mejoraba nunca. Muchos de los que hacen las terapias me dijeron “ya… Es que es difícil curar las alergias” Esta frase era muy cómodo para mí para tener la excusa de quedarme aquí con mi alergia y hacerme la víctima de ser la enferma y ha ido pasando tiempo. Pero mi alergia fue cada vez peor hasta un punto que era imposible vivir en la casa que estábamos. Hace unos años, nos mudamos a aquí al sur de Francia donde está la escuela Wladolf que nos gustó mucho. Es una zona bastante pobre, así que era casi imposible encontrar casas modernas. Tenía que curarme como sea si quería seguir con mis niños aquí, y sí lo quería. Así que…

Hice el CLICK, decidí curarme sí o sí, estaba segura de que me podía curar. Entonces me di cuenta de que a parte de las terapias que son AYUDAS, tenía que cambiar mis hábitos. Y me di cuenta de una cosa muy importante para mi curación que es volver a hacer el deporte. Cuando era pequeña tenía asma y cuando empecé a hacer el deporte se me fue, y desde entonces siempre hice deporte.

La lección que daba a la gente pero yo no lo había puesto en la práctica. “La enfermedad es una oportunidad y que te enseña a modificar tu vida a mejor!” Fue así, desde que tuve a Daisuke, dejé de hacer el deporte por completo. Siempre tenía alguna excusa para no hacerlo. Pero esta vez, mi prioridad cambió y empecé a nadar, ir a la montaña, hacer bici… Aunque no mucho tampoco, pero he empezado poco a poco a coger el tiempo para activar mi cuerpo.

¡Curiosamente, al obligarme a coger tiempo para hacer el deporte, no me ha faltado tiempo para hacer otras cosas, sino, que tenía más tiempo! ¡Me organizaba mejor  el día sin darme cuanta! Había retomado el placer de subir a las montañas… Y sí, ahora tengo que dar las gracias a mi alergia!!!!

Seguiré para hacer el seguimiento de la curación de mi alergia en una 2ª parte!

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