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Había pasado casi un mes desde que me puse las pilas. Y de momento, se me había ido todo por completo y seguía viviendo en la misma casa. Hasta entonces, utilizaba unos tres pañuelos al día, que se empapaban hasta no poder más, y de repente…nada.. ni una gota.. Ni me picaba la garganta ni nada de nada. Uf, qué alivio.., además me levantaba temprano con energía y no tenía más frío.

Pero como pasa con casi todo, esto fue un simple primer paso. Fui a una cabaña vieja de mi amiga y de repente se me volvió la alergia. No sólo la nariz que empezó a gotear y picarme la garganta, sino empezar a tener dificultades a respirar. La sensación de estar en el paraíso me duró menos de una semana. Después de ese día, empecé a estar bastante mal de nuevo, aunque no tanto como antes. Sólo el hecho de subir las escaleras a la primera planta me ahogaba por no poder respirar bien.

Cuando pasas esas recaídas, es cuando las personas empiezan a dudar de las terapias alternativas y lo dejan para un medio convencional. Lo he visto en muchas ocasiones y ahora lo entiendo. De repente me vienen dudas de que si realmente podré curarme de esta alergia. En los momentos que estamos mal, el pensamiento también es más fácil de tambalearse. Desde que decidí curarme sí o sí me propuse un tiempo de curación de entre 3 a 6 meses y sólo había pasado 1 mes. ¡Me sentía frustrada, insegura e inquieta por no poder curarme! Y ya no sabía si lo que hacía estaba bien o mal. Qué impaciencia, ¡si sólo ha pasado un mes!

Pensándolo bien, no sólo fueron los síntomas de alergia los avisos de que algo no iba bien. Cuando cambié a la alimentación macrobiótica hace unos 10 años, experimenté cambios drásticos en mi energía a mejor y me quedé convencida de que la alimentación macrobiótica iba muy bien y que era lo más importante para poder vivir sanamente para todos. Ya no tenía bajones durante el día pero lo que más me sorprendió fue que, antes iba a entrenarme y hacía mucho deporte pero iba a caminar al monte y me cansaba enseguida. Me tenía que parar muchas veces para coger el aire. Ahora, aún sin hacer nada de nada, empiezo a caminar en el monte y puedo caminar eternamente y no me canso ni un tercio.

Aun así, ya desde hace tiempo que mi energía empezó a bajar. Listo los síntomas que tenía que darme cuenta de que algo no iba tan bien:

1.Levantarme por la mañana cansada y necesidad de sueño de muchas horas.
2.Levantarme al baño muchas veces por la noche.
3.Tener frío siempre.
4.Tener casi siempre el bajón fuerte por la tarde.

Parece mentira de que haber hecho cursos y aprendido tanta teoría, no me hubiese dado cuenta de que tenía que hacer algo teniendo tantos síntomas ya muy marcados y haberme dejado llevar hasta no poder más.. Si me hubiese dado cuenta antes, la curación también hubiese sido más fácil y rápida. Pero con la excusa de que tengo hijos pequeños y que es normal que esté cansada, he dejado pasar el tiempo.

Por tercera vez, fui a ver a mi amiga que es doctora y también es acupuntora. Me confirmó que aunque los síntomas de alergia hayan vuelto, estaba mejorando. Aunque creo que tengo bastantes conocimientos como para saber que me voy curando, aunque muy poco a poco, siempre es un alivio tener la confirmación de un tercero. Más cuando uno se siente débil por enfermedades. Me lo confirmó midiendo mis pulsos que al parecer, en la primera visita estaban muy débiles y muy rápidos. Pero también hemos ido confirmando la mejora hablando. El frío permanente que tenía en mi cuerpo ya no lo tenía, sólo algún día y me despertaba con más energía, tenía menos bajones, seguía yendo al baño por las noches pero algo menos.

Yo lo que me remarcaba era que sentía que tenía que hacer más deporte. Pero tanto la acupuntora como la masajista Chi Neng Chang me dijeron que al no tener suficiente energía Chi, estaba bien en hacer deporte pero que no podía pasarme, sino agotaría la poca energía Chi que me había recuperado.

Me sentía confusa, no sabía cuánto deporte tenía que hacer o no.

Aquí listo lo que hice durante un mes:

1. Una sesión con masajista de vientre que me dijo que lo que me pasaba era que ya no me quedaba energía en mis riñones y lo primero que tenía que hacer era recuperar las fuerzas en los riñones.
2. Dos sesiones con acupuntura. Me dijo básicamente lo mismo.
3. Hacer deporte: bici, nadar, caminar, yoga.. Al menos dos veces a la semana.
4. Tomar infusiones de ortigas.
5. Calentarme con la máquina de infrarrojo lejano la zona de los riñones, la columna y meridiano de los riñones.
5. Quitarme azúcar y lácteos por completo y no comer cosas de mucha grasa.
6. Tomar pastillas de medicina china para reforzar riñones.

Creo que estas cosas me fueron muy bien, pero siento que algo tengo que modificar..

Veremos qué pasa… en la 3ª parte

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